Ya vienen los Reyes.
Sábado, Enero 5, 2008 por hechizos
Acabo de llegar de dar un paseo por las calles de Málaga. Veintiún kilos de sobrina sobre la espalda tampoco son tantos, cuando llevas quince minutos apenas lo notas. He visto un unicornio y un galgo volar; Harry Potter y sus magos amigos también volaban; he conocido a Shrek, Bob Esponja y Picachu; he saludado a Peter Pan, al pirata y a su cocodrilo; he bailado con Blancanieves, La Bella… y la Bestia; Lo más religioso, Jesusito - niño-, María -Virgen- y José - Santo; Lo más espectacular, los Transformers; el más agradecido, Melchor; lo más cutre, el de la zambomba….y ese autobús urbano. Y sobre todo he visto (y sentido) cientos de caramelos volar, eso sí, todos con azúcar…
Tan sólo he podido acercarme a Baltasar el tiempo suficiente para entregarle en mano mi Carta de Reyes. Espero que así este año acierte y reciba algún regalito de la lista. He sido bueno y tan poco pido tanto. Ya os contaré mañana, os confesaré el título del libro de este año del “familiar invisible”. Deseo que vosotros, queridos y fieles lectores, también me digáis que os han traído vuestros Reyes, dicen, Magos.
Por mi parte aquí os dejo, como regalo, la famosa carta que escribió un niño a Santa Claus (es verídica) y que se hizo famosa en el programa radiofónico de Gomaespuma. Una forma de iniciar el día de Reyes con una sonrisa, que supongo, es lo más bonito que se puede regalar…
“Querido Santa Claus, te extrañará que te escriba hoy 26 de diciembre, pero quiero aclarar ciertas cosas que me han ocurrido desde que te mandé mi carta, lleno de ilusiones, en las que te pedía que me trajeras una bicicleta, un tren eléctrico, una Nintendo 64 y un par de patines.
Quiero comentarte, Santa Claus que me maté estudiando todo el año, tanto que no sólo fui de los primeros de la clase, sino que saqué puros dieces en el cole; no te voy a engañar. No hubo nadie que se portara mejor que yo ni con sus papás, ni con sus hermanitos, ni con sus amiguitos ni con sus vecinos.
Hacía recados SIN COBRAR, ayudaba a los viejecitos a cruzar la calle y no había nunca algo que no hiciera por mis semejantes, y sin embargo ¡¡¡QUÉ HUE*** LOS TUYOS SANTA CLAUS!!! Es que… dejar debajo del arbolito una pu** peonza, una mier** de trompeta y un maldito par de calcetines, ¡QUÉ CAGADA!.
¿Qué coño te has creído barrigudo? O sea, que me porto como un imbécil todo este año para vengas con una mier** de este calibre; y no conforme con eso, el maricón del hijo de la vecina que es idiota y sin educación, malcriado, desobediente, que le grita a su mamá, a ese tonto de las pelotas le trajiste de todo lo que te pidió. Por eso ahora quiero que venga un terremoto o algo así, para que nos lleve a la mier** a todos, ya que con un Santa Claus como tú, tan incompetente y falso, mejor que nos trague la tierra.
Pero eso sí, no dejes de venir el año que viene porque voy a reventar a pedradas a tus put** y sarnosos venados: Empezando por esa mier* de Rudolph que tiene nombre de homosexual. Te los voy a espantar para que tengas que joderte, caminando a pie como yo ¡cabrón!, ya que la bicicleta que te pedí era para ir al colegio, que queda a tomar por cu** de casa.
¡¡¡Aaah!!! y no quisiera despedirme sin antes mentarte a la madre que te parió ¡ojalá que cuando hayas subido muy alto se te de la vuelta el puto trineo y te pegues una buena host** por ser tan hijo pu**a!. Pero eso sí, te advierto que el año que viene vas a saber lo que es un niño maldito, y un poquito cabrón.
Atentamente, Nano
P.D.: La peonza, la trompeta y el par de calcetines, puedes recogerlos cuando quieras y metértelos por el cu**.”
El audio original lo puedes escuchar AQUI.

